En mi infancia todos los viernes de cuaresma hacíamos “la vigilia” y todos los años mi Madre nos regalaba con unos platos estupendos con bacalao, la receta de hoy era una de nuestras preferidas y nunca pudimos entender que solo se comiera en Cuaresma. Las tradiciones pesaban mucho.
No sé de donde saco mi Madre esta receta pero no la he visto por ningún recetario de los muchos que he consultado. Tiene los ingredientes normales de unas patatas con arroz y bacalao pero la elaboración es totalmente distinta, el resultado es estupendo, este guisito esta de muerte, además no es nada pesado y por supuesto la grasa es mínima.
Es muy importante seguir los pasos ya que como digo siempre “cada ingrediente tiene su tiempo”, si lo cocinamos todo a la vez el balao se deshará y nos quedara un engrudo. Con mi receta cada cosa tiene su propia textura, la que necesita, y todas juntas son una maravilla.
Si no te gusta encontrar trozos de sofrito lo pasas por la batidora (cuélalo para que te quede fino) y lo incorporas al guiso en el mismo paso que entero.
Espero que disfrutéis.



































