Me encanta esta entrada llena de color, ha quedado preciosa, con unos platos súper apetitosos y sugerentes. No podemos olvidar que los postres constituyen el punto final de una celebración especial, el último recuerdo que va a quedar en nuestra memoria por lo que tenemos que esmerarnos y preparar algo que a todos les apetezca y aporte algo diferente y refrescante.
Soy una fanática de los postres de frutas, frescos y coloridos. No sé si es porque me encanta la fruta o porque soy una pésima repostera, pero me parecen los postres perfectos después de una comida copiosa.
Los postres de este post son facilísimos de hacer y te ofrecen amplias posibilidades, puedes cambiar una fruta por otra que te guste más o puedes usar algunas desconocidas, de esas del otro lado del océano que son tan ricas y exóticas; no te asustes, no hay que comprar grandes cantidades, en estos postres hay que calcular la ración ya que de un día para otro pierden muchísimo, es mejor que nos quedemos con las ganas de repetir a que tengamos que tirar media piña.
Ante tanto postre refrescante tengo que destacar los crespillos, que parece que no pegan nada, además no están elaborados con una fruta, están preparados con una verdura: la borraja. Lo he puesto con idea, ya que es un postre genial que está súper rico y que nadie recuerda, es una opción curiosa, diferente y sorprendente, nadie se puede imaginar que estas comiendo una hoja verde llena de pinchos.
Bueno amig@s, os propongo finalizar las comidas navideñas con postre ligero y rico, con o sin azúcar, con yogur 0% o con griego, da igual, de todas las maneras están riquísimos y te agradecerán algo suave y fresco.








































